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12 nov 2013

El templo budista de DOI SUTHEP (Chiang Mai)

Espectaculares escaleras de subida a Doi Suthep, flanqueadas por nagas de cuatro cabezas. Hay 309 escalones.
- Wat Phra That Doui Suthep (Chiang Mai) -
25/09/13 Doi Suthep es una montaña boscosa  a cuyos pies se encuentra una de las ciudades más grandes del Norte de Tailandia, Chiang Mai, también conocida como "la Rosa del Norte" y de la que dista 16 kilómetros. Cerca de la cumbre de esta montaña, a 1.600 metros de altitud, se encuentra uno de los santuarios budistas más venerados del Norte de Tailandia: Wat Phra That Doi Suphet.

El chedi central del Doi Suthep está chapado en oro y data del siglo XVI.

WAT PHRA THAT DOI SUTHEP

Este templo, con sus ruinas sagradas, fue fundado en el siglo XIV y es la máxima representación de la Tailandia lanna. Cuenta el recinto con:
  • Un Chedi central cuya estructura está chapada en oro y está rodeado de cuatro parasoles, también de oro, y de los que los peregrinos cuelgan láminas doradas.
  • Un claustro con pinturas murales que representan escenas de la vida de Buda. Asimismo diversas esculturas de Buda sentado adornan los pasillos del claustro.
  • Un wihan principal, también con imágenes de oro de diverso tamaño de Buda que datan del siglo XVI.
  • A los lados podemos observar unas gigantescas campanas colgantes y un decorativo campanario.

Cuenta la leyenda que en 1390 el elefante blanco del rey Ku Na eligió el lugar para construir el templo.

En otro lado, y un poco tapado por motivos de restauración, se encuentra el monumento del Elefante Blanco que, según la leyenda, fue quien eligió el lugar donde debía construirse el chedi emitiendo señales mediante barritos y dando tres vueltas sobre el lugar.

Es espectacular la subida al wat a través de unas grandiosas escaleras con 309 peldaños, flanqueadas por sendas nagas de cuatro cabezas. Ante la sugerencia de Somsak de subir al templo en funicular, nosotros optamos por hacerlo a pie y escalar tan precioso monumento.

Un monje nos dió la bendición con agua y nos ató una cuerdecita blanca en la muñeca.
Nuestro esfuerzo se vió recompensado más tarde, por un lado, con la imposición, en el wihan principal, y por parte de un simpático monje, de unos cordones blancos en las muñecas y la bendición con agua bendita; y por otro con las vistas desde aquella altura de 1600 metros a pesar de que el día no era lo suficientemente claro para poder distinguir la ciudad de Chiang Mai.